Gracias por el Siglo de las Luces, por Montaigne, por las calles apretadas y los gatos en sombra, por haber inventado el bidet –eso que tanto cuesta encontrar en España-, por el susurro de no sé quién en no sé qué Erasmus en mi no sé qué oreja una noche zurda con la barra brillante como diccionario electrónico y un relicario de medias verdades en la mirada.
(Cabrones, la curda la cobráis bien cara, el amor ni te cuento y si te he visto no te entiendo). Diderot no va a levantar la cabeza, por suerte.
Y aún con eso, pocas cosas me siguen pareciendo mejores que un beso francés bien tirado...
Así que lo de ayer me duele, porque no quiero hacer tabula rasa, ni patear el tablero, ni repensar si puedo seguir mirándote con el mismo amor, país vecino.
Del nuestro mejor no hablo. Todavía lo quiero demasiado.
martes, 27 de mayo de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
Cumpleaños
Gracias a tod@s por estos días de
celebración TAN BONITOS. Soy una diva de medio pelo, cuarto kilo de existencia perimetral y radio
centrípeto (o sea, canija) pero como las pequeñas damas no tenemos edad, me permito
la osadía de cumplir en distendido: festejo pulso a pulso. Y repito, repito, repito.
Me siento en mi alfombra sin
meridianos y estoy objetivamente rodeada de flores y de amor. Tengo un jardín
interior que huele a principio del mundo. A Aleph, a beso bajo el agua, a puñadito
de alcobas, a primer amor en el colegio. A corazón del árbol con casa de madera.
A eso y no a otra cosa en mi infancia de
indocumentados lo llamábamos patria. Allá, acá: haciendo el camino de vuelta.
Si tengo una hija le voy a
regalar un tango y un amor, como han hecho la vida y mi madre conmigo. Si tengo
un hijo, la misma ración de canción y de abrazo, como no supo hacer mi padre
consigo.
.
Sueño que mi abuelo Raynié vuelve
a llevarme a comer pizza a un boliche de Buenos Aires. Y sólo puedo acabarme el
plato con los ojos porque una simple fugazzeta es más grande que mi ser en el
mundo. El próximo cumple lo celebramos
así: pizza, birra y faso. Y a eso también lo vamos a llamar patria.
En general, soy bastante amable,
pero sé que este año no siempre ha sido fácil quererme: el trabajo me absorbe y
yo lo absorbo a él y he faltado mucho en
algunos bares importantes. Así que gracias por estar, por seguir estando, por quererme,
acompañarme y llenarme de primaveras la nariz.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS PA VOSOTROS! Os
celebro yo.
domingo, 15 de diciembre de 2013
Ya
Cuando murió el salón.
Cuando murió la cocina, el dormitorio, la ropa tendida. Tu cepillo de dientes. Cuando se fueron tus actos de mi casa, me dolió todo el espacio. La habitación me dolía el cuerpo. La cama me hizo un tajo en la espalda que yo sola no llegué a curar. Nunca. Igual que sola no llego a abrocharme los vestidos.
Cada noche, el techo me hizo reflejo como un escudo recién pulido. Y pude ver mi autopsia muchas veces.
Godot no rezó ante mi cuerpo.
Cuando murió mi ventana, el sol cúbico en el suelo, el calor en mi taza de fé.
Cuando murió llegar a casa y encontrarte. Cuando murió tu después y te llevaste tus cosas, caí. Mi espalda se escurrió por la pared como una idea en el cristal el día que llueve. Lenta, preparando el camino del dolor. Caí. En el corredor escuché el golpe antes de que el golpe mismo pudiera oírse a sí mismo por mi cuerpo. Y me senté en el suelo y me agarré a los muebles y al sofá y a lo que no quería que tu ausencia fuese. No supe levantarme a tiempo de ti. Y me fui a doler a las alfombras.
Y nunca volvió Godot a mi cuerpo.
Ya he hecho el duelo del sillón. Ya no lloro por espejos y mi cama cicatriza cada vez que yo no estoy. Porque ahora estoy en la cama de otro, en la herida de otro. Duermo en su cicatriz. A la espera de Dios en mi cuerpo por el cuerpo de los demás, mientras los demás esperan que yo también les lleve a Dios…
A veces duele. Tú dueles, todavía. Cuando toco la pared con una de tus huellas. Cuando recojo el agua de la ducha con la boca, que sabe lo mismo que tu beso sobre el mármol del amor. Cuando me escurro el pelo hacia un lado, frente al tocador, y me distraigo porque un pintalabios, unas horquillas, un nuevo amante buscan mi mano en un rincón impar de besos mal tirados.
(Son los primeros)
En el baño, cuando tengo la nuca a flor del frío, las vértebras del cuello como el cadáver de un gin tonic abandonado, como el atlas de un daiquiri, la cartografía de un beso on the rocks, el plano para estrellas del Antártico que ya no sé volver a replegar… Cuando estoy frente al espejo cuerpo a cuerpo, con el pelo sobre el hombro glaciar y los ojos Cruz del Sur, ya no está tu beso que me asuste y llene ese otro cuello de mí que ahora siempre tengo frío y vacío en el costado.
Cuando seco mi nuca, el mapa helado del quizás, quizás, quizás…, el esqueleto impaciente del temblor que ya tampoco quiero volver a replegar…
Cuando busco horquillas (roces) hueso a hueso
entre la tierra del espejo y se me llenan los dedos de imágenes…
Cuando rezo (desnuda. No sea que Godot me esté esperando a mí y quiera besar en mi vacío…)
Cuando apago la luz y suenan los muebles…
Ahí. Ahí, estás tú.
Esta noche saldré a enamorarme.
De ti pero en otro que me lleve al Cielo, me presente a los padres de Dios y dinamite el puente a nuestra espalda.
domingo, 19 de mayo de 2013
MURIÓ VIDELA
![]() |
| Afiche que recorrió Facebook y que sirvió de portada del diario argentino "Página 12" para contar la muerte del dictador el viernes 17 de mayo de 2013 |
Videla,
Ahí arriba te esperan los 30.000,
que te seguirán preguntando dónde están. Y cuando subamos nosotros, uno a uno,
y las abuelas y las madres, de dos en dos, y los hijos, de todos en todos, y suban las plazas de mayo y los pañuelitos en
la cabeza y los banquillos de los acusados… y suba la Tierra entera con su
última estrella y su última flor, y su última puesta de Sol y el último beso y
el último amor… y sólo quede la sombra de los huesos del Big Bang sobre la
espalda del mundo… También te seguiremos preguntando dónde están.
*Jorge Rafael Videla fue un militar y dictador argentino, presidente de la junta militar del país después de dar un golpe de Estado (1976-1983). Fue el responsable último de 30.000 desaparecidos, bebés robados, torturas y asesinatos en toda la Argentina. Murió el pasado viernes en la cárcel bonaerense de Marcos Paz cumpliendo cadena perpetua. Se llevó a la tumba mucha información que jamás quiso facilitar a las víctimas.
miércoles, 15 de mayo de 2013
domingo, 24 de marzo de 2013
24 DE MARZO
Carlos Slepoy, abogado de la querella argentina; entrevista
Me crié con este hombre hasta los 23 años. Fue mi segundo padre. El primero en muchas cosas. Lo adoro.
Hoy es 24 de marzo: hoy se cumplen 37 años del golpe militar argentino. De haber estado mis padres aún en Buenos Aires, mi hermana y yo hubiéramos nacido en dictadura, con lo que eso implica.
Sé que soy solemne y pesada con esto. Me da igual. Hoy no puedo evitar recordar quién soy y todo eso que viví en mi casa de Madrid, estado consular argentino, cuando era una niña a la que enseñaron demasiado y saltaba cuerpos indocumentados para llegar de madrugada a un cuarto de baño que ya estaba ocupado por un exilio infinito, sin nombre, sin papeles, herido, pero recién afeitado y por fin de pie frente a mi espejo.
Quiero pensar que en mi reflejo, perpendicular a Dios, esos hombres y esas mujeres volvieron a mirase sin prisa y a usar mi jabón, y a ponerse perfume y a calmarse la frente y a llorar con sonido porque yo los oí y acompañé puerta en mi espalda. Y a quitarse el seudónimo e instalarse un nombre de nuevo con un cuenco de agua del grifo en la mano. Es decir, se bautizaron de identidad y dejaron un corazón de vaho dactilar en mi tocador.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Princesa
Te creí como a las luces de un puerto
y no vi las rocas, amor,
no vi las rocas.
Me interné en el bosque, sin lumbre, sin fuego.
Como tú querías.
Descalza para no sonar
con el dedo en el ruido
con la fe de un cuento.
Tuve miedo y tuve grutas.
Tuve ganas de marcharme
pero acepté el encuentro.
Lo avisté, me puse en duelo y
con susto de abismo
maté allí al dragón nuestro.
De frente, del pecho, del sangre, del todo.
Esperé. Te esperaba.
Y no había princesa, amor.
No hubo princesa.
Me hubiera casado con el cualquiera de tu sombra,
pero no puedo vivir tu clavo ardiendo.
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