Si tus manos se contaran sobre mí como se cuentan los días sobre el cielo...:
un calendario de estrellas en mi boca
dos almanaques anular de cada dedo
tres posados tanto en mí que tengo aquí el universo, anverso
y
su
reverso de tu mano que es todas las manos en mi cuerpo.
Si tus manos tan mano, si tus dedos tan dentro,
si tu cielo en mi suelo y las estrellas adentro...
Si tus manos se contaran por palabras, sobre mí, como aguacero desglosado...
Si tus manos se dijeran en mi encima, serían la metáfora del fuego,
la parábola con mundo,
el idioma en el tiempo.
Y me dejarías
brasas,
hueso.
Muda.
Dos veces pronunciada en tu montura,
perpleja en tu lengua, callada,
certera. Diana en mí yo en tu ahí
tan
lenguada.
... y tantas veces soñando que te estaba, tantas veces queriendo ser tu espacio,
tantos días sin nada en cuanto a nada salvo qué
largos
lejanos
dedos de tu ausencia.
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